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Tercera película de la saga, y se puede resumir en dos palabras, acción y ritmo. Una película repleta de persecuciones, peleas, llamadas, revelaciones, que te agarra al principio y no te suelta en ningún momento. Quizá es un poco excesiva porque apenas hay dos o tres momentos en los que te permiten reflexionar un poco y asimilar lo que te han estado contando entre peleas, tiros y persecuciones.
Realmente, si lo piensas, la trama no es gran cosa, simplemente Bourne está más cerca de averiguar quién era realmente y por qué llegó a ser así. Para mi gusto se podría ahorrar la cara de sufrimiento cuando tiene esos recuerdos; no me creo que un tío que se curte a golpes con media CIA sin casi resoplar se ponga a quejarse cuando se acuerda de lo que le hicieron. Pero no nos desviemos, es una típica trama en la que la agencia gubernamental no es tan buena como parece. Por otra parte, intentando no desvelar nada, cuando Bourne se acuerda de todo, pues me deja un poco frío, le falta algo.
Matt Damon sigue siendo tan inexpresivo como siempre, pero en este papel le viene bien. Los secundarios lo hacen bastante bien y el rodaje es muy bueno, gran maestría en persecuciones, me recordaba a French Connection o así, las peleas también están muy bien rodadas, aunque no hay nada que no hayas visto antes en otra película.Y aunque Bourne hace algunas fantasmadas, por lo menos tiene la decencia de cojear un poco y sangrar un poquito.
De todas maneras, a veces es un poco mareante, demasiada cámara al hombro, pero por otra parte también tiene mucha sensación de realismo, sobre todo la iluminación, parece que de verdad estás en la calle, aunque me sorprende un Madrid un tanto oscuro (y sin mejicanos, sin guardias civiles y demás, parece hasta de verdad) y una luz preciosa en Tánger. Me encantan las tomas aéreas con las que presentan las ciudades.
En definitiva, una película de acción, bien hecha, cuidada, que usa bien los efectos especiales y con un guión requetevisto, pero efectivo. Muy buena para pasar un rato agradable en el cine. Y además, cortita, que parece que ahora hay que estar dos horas y media en todas las películas.
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Pixar nos ofrece su película de todos los veranos. Esta vez se trata de una rata de campo (Remy) a la que le chifla cocinar, no le gusta ni robar, ni estar entre basura, ni andar a cuatro patas, y con un excepcional sentido del gusto y el olfato; pero tiene una familia de la que no se quiere separar y a la que no quiere decepcionar. Sin embargo, por culpa de él y de su hermano la colonia tiene que huir de la casa de campo en la que viven. Remy no consigue alcanzarles y acaba perdido, pero en París, en el restaurante de su cocinero favorito, ya muerto. Allí, como sabréis, se hace amigo de un pinche recién llegado, que no sabe ni freír un huevo y lo convierte en la estrella del restaurante. Hay más cosillas, pero tampoco es plan de reventar la película.
Ahora al turrón, la película técnicamente es casi perfecta, las ratas de lejos parecen de verdad, los reflejos, los vapores, los movimientos, la ciudad,no se podía esperar menos del estudio.La película es divertida, esta trabajada, con gags divertidos, persecuciones que te recuerdan a otras películas, entretenida, sin demasiadas fallas de ritmo, pero como le pasa a todas las de Pixar, cada vez más infantil, más Disney. Me recuerda enormemente a cosas como Hércules, Aladino, etc. Creo que para la próxima película hasta pondrán numeritos musicales. Eso no significa que sea demasiado ñoña, todavía resisten, y la puedes ver sin ser un niño y disfrutar.
Por otra parte, me encanta como transmiten la pasión por cocinar, aunque sobren fuegos artificiales cuando intentan describir el juntar sabores, pero me gusta esa pequeña crítica contra los congelados y a favor de cocinar en el momento, cosas frescas. Y no hay que olvidar la tremenda propaganda que hacen a los franceses. Ya podemos tener “Ferranes Adriás” y nos pueden decir cosas de que en España tenemos una gran cocina, que estas cosas sólo pueden tener como escenario Francia.
Y no os perdáis el corto del principio, una chorradilla divertida, y no esperéis que es de las pocas películas Pixar que no tienen falsas tomas falsas, una pena que pierdan esa costumbre.
En resumen, una película correcta, entretenida y que olvidarás en un tiempo.
Ahora que llegan las vacaciones nos damos cuenta de como nos han cambiado la vida todos los cacharritos. Antes nos ibamos al sitio que fuera y con algunas pilas para la radio, el walkman y la cámara de fotos nos sobraba, además siempre se podían comprar en cualquier sitio. No necesitabamos más, como mucho te llevabas el secador o la maquinilla eléctrica, que sólo se enchufaban cuando se usaban.
Sin embargo ahora al llegar a la habitación del hotel o al apartamento lo primero que haces es buscar todos los enchufes. Calculas y piensas que necesitaras para el teléfono móvil, o mejor dicho, para los teléfonos móviles, para las cámaras de fotos, para el reproductor de mp3, para el navegador GPS, y sin olvidar otros pequeños electrodomésticos. Total, que cuando llega la noche hay una batalla por los enchufes: cosas en el baño, las lámparas de la habitación desenchufadas, turnos para usar un enchufe, ¡una locura! Y más si hablamos de un viaje de puro turismo, con una noche en cada hotel, como decía: ¡la guerra! Además, ahora nada puede ir con pilas, si te quedas sin batería, como no lleves una de repuesto pues te has quedado sin fotos, o sin música, o sin teléfono hasta llegar al hotel o con suerte, al cargador del coche.
Pero no sólo hay que tener en cuenta la escasez de enchufes, sino la cantidad de cargadores que tenemos que echar en la maleta. Cada vez ocupan más espacio. ¿Para cuándo un estándar de conexiones? ¿Por qué cada uno tiene que ser de su padre y de su madre? Incluso en una misma marca cambian los conectores. Y cuando parecía que conexiones estilo USB empezaban a generalizarse, pues comienzan a poner diferentes conectores micro USB. Claro, siempre es bueno para ganar dinero. Los accesorios y cables siempre son caros y las marcas no van a renunciar a ese dinerito.
p.s. Hablando de enchufar cargadores, puedes usar los cargadores españoles de dos clavijas en Inglaterra e Irlanda sin necesidad de adaptador. Sólo tienes que usar el conocido truco del bolígrafo bic, o del boli bic. Necesitamos la tapa de un boli bic, o algo similar, de plástico mejor. La introducimos en al agujero central del enchufe, ése que está un poco más arriba. Este agujero no es más que un seguro para desbloquear los otros dos agujeros. Hurgamos hasta que se abra la trampilla y metemos tranquilamente nuestro enchufe. Una vez dentro, pues se puede quitar tranquilamente la tapa. Fácil, sencillo, para toda la familia.