
Esta película no pensaba verla desde que vi el anuncio en el cine. Siempre me han gustado las películas históricas, pero viéndolo nos ponían a los españoles como auténticos fanáticos estúpidos. Me prometí no verla, pero al final uno tiene que tragar con cosas que no quiere, amoldarse y ceder, así que me tocó esta peliculilla.
Lo primero, aparte de tener un rey patizambo, que habla muy raro en la versión doblada y que pone ojos de loco, y que siempre que aparecen españoles está todo lleno de crucifijos, no salimos tan absolutamente mal parados en la historia. Voy a obviar que me parece que Felipe II está en El Escorial, o eso parece. Pero básicamente no salimos muy mal parados porque casi no salimos.
La película no es más que una puñetera telenovela, sobre la reina que está solita y se encapricha con uno, y las comeduras de cabeza que tiene con que si le gusta, que si no, que si le hace favores o no, que si me mira, que si me toca, un soberano coñazo. Las intrigas avanzan a paso de tortuga y sin ningún tipo de intensidad, excepto la de la banda sonora, que te ensordece la mitad del tiempo. No te preocupa ni las conspiraciones de María Estuardo, ni los problemas con España, ni sufres por que se tiene que enfrentar a un ejército muy superior, es una película desmayada, sin chicha, sin una escena de lucha en condiciones, un bluff, la verdad.
Además Cate Blanchett se parece a la novia de Drácula en más de una ocasión. Es una película para pasar el rato viendo trajes de época, no mucho más, no debería haberla visto, pero no por lo que pensaba sino porque simplemente, es mala, aunque no tan mala como para querer irte de la sala al momento.
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Una buena película, como dice todo el mundo, en cierta línea con “Una historia de violencia”, sobre todo en la manera de retratar el ambiente, los silencios, la violencia, y obviamente que actúa Viggo Mortensen y que Naomi Watts te recuerda a la Maria Bello de la otra película. Aunque es algo menos natural, sobre todo por el recurso de la voz en off de la rusa muerta.
Como sabéis, trata de cómo la preciosa Naomi Watts atiende un parto en el que muere la madre, una niña rusa, sin identificar, que sólo tiene un diario escrito en ruso. La enfermera se empeña en averiguar quién es para que la niña pueda quedarse con algún pariente en vez de pasar a ser de asuntos sociales. Afortunadamente es de origen ruso y además descubre una tarjeta de un restaurante donde a lo mejor pueden conocerla. Así, sin quererlo se cruza con la mafia rusa.
La película tiene unas buenas actuaciones, un guión sólido que explica casi todo lo que pasa, especialmente el sorprendente final. Me gusta mucho ese aire clásico, en el que no te explican palabra a palabra todos los sentimientos y relaciones que hay, sólo te los muestran sin remarcarlo demasiado, la relación homoerótica de Viggo y de Vincent Cassel, la envidia que tiene Vincent y como intenta hacer cualquier cosa por contentar a su padre, el amor entre los protagonistas, los problemas de liderazgo, el padre que tiene un hijo al que quiere pero que no respeta, la culpa, como afecta un aborto, como la familia siempre trata de proteger a los tuyos… Tantas cosas que se muestran y que parecen tan de verdad, a pesar de voces en off, de tíos tatuados hasta las cejas y duros como los de las pelis de antes y de escenas absolutamente sangrientas, aunque sin coreografía ni movimientos extraños de cámara, parecen reales. Sin embargo, una vez más Cronenberg se recrea un poco en heridas sangrantes, en mantener la cámara un poquito más de lo necesario.
Una película de mafiosos bien hecha, con enjundia aunque como siempre un poco vista, no sé si seré yo que ya he visto muchas. De todas maneras, lo que es el final de la película, las dos últimas escenas me encantan, lo que pudo ser y en lo que quedas, el deber… En definitiva, muy recomendable.