Archivado en: Cine | Etiquetas: Cine, Daniel Day-Lewis, Pozos de ambición, there will be blood

Una de las pocas películas que me faltaban por ver de los Oscar, sólo me queda Expiación, aunque esa sí que no me llama nada la atención. Esta película tenía aroma a película clásica, historia larga, interesante, de pioneros. Realmente me llamaba la atención a pesar de la presencia de Daniel Day-Lewis, un actor que según van pasando los años me va cayendo peor.
El comienzo es fantástico, en unos breves saltos ves como se puede pasar de un minero solitario y andrajoso a un empresario de mediano éxito. Se ve como crece poco a poco, como sufren y que adopta al hijo de un compañero al que luego usa como reclamo publicitario para comprar tierras que tengan petróleo.
Todo cambia cuando encuentra un mar de petróleo en una comunidad pobre y apartada. Allí comienza su oportunidad de ser un gran empresario y también comienzan sus problemas, con el predicador, con su hijo, con la gente…
La película es excesivamente larga y sobre todo pierde consistencia a partir del accidente en la torre de perforación, a partir de ese momento las elipsis son caprichosas, la psicología de los personajes es absolutamente inexplicable ¿qué le pasa a Daniel Plainview (Day-Lewis)?¿Por qué el niño quiere prenderle fuego? Además el flamante ganador del Oscar se comienza a desmandar y recordarme al carnicero de “Gangs of New York”, sobreactuando al máximo, caras raras, babeante. En pocas palabras, pasado de rosca.
De hecho el final, no le ves ningún sentido porque te han hurtado un montón de años sin ninguna explicación, no entiendes del todo la nueva relación con el niño ya crecido, y por qué el predicador va a hablar con él, si está claro que se odian y le humilló públicamente. Me desconcertó mucho y me sentí ligeramente timado.
No se puede decir que sea una película mala pero desde luego pierde fuelle y piensas más en lo buena que pudo ser, que en lo que realmente es. Por supuesto todas los aspectos técnicos son bastante sobresalientes, como se puede esperar de una gran producción.

Siempre me ha llamado la atención que cuando ves una buena comedia o una película amable, casi nunca piensas en ella como un peliculón, eso parece reservado a grandes dramas, películas bigger than life, o comprometidas. Esta película es una de esas pequeñas películas de las que sales contento, con una pequeña sonrisa que repites cada vez que te acuerdas de ella.
Su principal virtud es la veracidad de los actores, adolescentes que hablan como adolescentes y que parecen adolescentes de verdad. No lo son pero por lo menos no han cumplido el cuarto de siglo, de hecho apenas rozan la veintena. Ellen Page hace un papel fantástico, aunque a pesar de decir que no es como las demás es la típica que no es como las demás, no sé como decirlo.
El argumento ya será archisabido, una chica de 16 años que se queda embarazada y decide tener el niño para darlo en adopción. Se sigue toda la historia con una dirección neutral, bastante natural y poco afectada, de un director que ya hizo otra pequeña gran película “Gracias por fumar”. Me recuerda a las películas de Kevin Smith, pero menos gamberras.
El desarrollo es bastante lineal y quizá un poco previsible, pero no te cansa demasiado, aunque piensas que la gente es demasiado comprensiva y a veces es un poco insustancial, como los propios adolescentes.
En pocas palabras es un caramelito, dulce, pero no empalagosa, con pocos puntos de verdadera risa, pero recomendable para salir contento del cine.
Y me encantan los créditos iniciales.
Archivado en: Cine | Etiquetas: Alex de la Iglesia, Cine, Elijah Wood, John Hurt, Leonor Watling, Los crimenes de Oxford

Siempre he tenido confianza en Alex de la Iglesia, desde “El día de la bestia” lo he seguido con atención, creo que he visto casi todas sus películas en el cine, así que ésta era una parada obligada.
Aquí Alex de la Iglesia ha perdido todo su toque de humor negro que tanto me gusta, es una película fría, cerebral, con poca pasión. Va a juego con el tema matemático. También ayuda el muy inexpresivo Elijah Wood, y el estilo de la iluminación. Es gris, mate, sin brillo, como he dicho antes, más bien frío.
Sinceramente creo que el único que hace bien su papel es John Hurt, el resto de actores no me gustan demasiado. La trama de la película está adornada con algunas conversaciones interesantes y con Leonor Watling haciendo de mujer florero, que además parece casi la madre de Frodo, digo Elijah Wood. Eso sí está muy bien en su escena de porno chacha sólo con el delantal.
La trama se soluciona con varios golpes de efecto, tal y como es habitual en este tipo de películas, el primero sabes que va a ser falso, no pega nada con lo que te han contado. La segunda vuelta de tuerca es normal, pero tiene que darse una tercera absolutamente innecesaria. Por otra parte, la solución del misterio no está en absoluto en consonancia con la supuesta dificultad de la trama.
Una película que se deja ver, con muchos movimientos de cámara francamente buenos, muy buen estilo pero que al final ni chicha ni limoná.
