Archivado en: Miscelánea | Etiquetas: Cebri, fallecimiento, homenaje, rosa de los vientos

Ayer nos dejó un grandísimo periodista radiofónico, un hombre responsable de un programa divertido, en le que trataba de la historia, del misterio, de ecología, de cine. Un grandísimo programa llamado la Rosa de los Vientos. Un programa que me ha robado mucho sueño por las noches y que ahora que estaba los fines de semana no me quedaba más remedio que escucharlo por internet.
Nombres como La Zona Cero, Azul y Verde, Pasajes de la Historia… me hacen esbozar una sonrisa y recordar noches metido en la cama mientras oía embelesado el programa, o noches de estudio con la radio puesta de fondo. Buscádlo por internet, un gran programa, una de las mejores cosas que escuchar en esta radio nuestra.
Un infarto traicionero nos lo ha arrebatado, con sólo cuarenta y un años. Descansa en paz y un abrazo para tu mujer Silvia y para el pequeño Alejandro.
p.s. Fuerza y Honor. Cebri, no te olvidaremos
p.p.s. Esta noche, en el horario habitual del programa, Onda Cero le dará un merecido homenaje.
Ahora que llegan las vacaciones nos damos cuenta de como nos han cambiado la vida todos los cacharritos. Antes nos ibamos al sitio que fuera y con algunas pilas para la radio, el walkman y la cámara de fotos nos sobraba, además siempre se podían comprar en cualquier sitio. No necesitabamos más, como mucho te llevabas el secador o la maquinilla eléctrica, que sólo se enchufaban cuando se usaban.
Sin embargo ahora al llegar a la habitación del hotel o al apartamento lo primero que haces es buscar todos los enchufes. Calculas y piensas que necesitaras para el teléfono móvil, o mejor dicho, para los teléfonos móviles, para las cámaras de fotos, para el reproductor de mp3, para el navegador GPS, y sin olvidar otros pequeños electrodomésticos. Total, que cuando llega la noche hay una batalla por los enchufes: cosas en el baño, las lámparas de la habitación desenchufadas, turnos para usar un enchufe, ¡una locura! Y más si hablamos de un viaje de puro turismo, con una noche en cada hotel, como decía: ¡la guerra! Además, ahora nada puede ir con pilas, si te quedas sin batería, como no lleves una de repuesto pues te has quedado sin fotos, o sin música, o sin teléfono hasta llegar al hotel o con suerte, al cargador del coche.
Pero no sólo hay que tener en cuenta la escasez de enchufes, sino la cantidad de cargadores que tenemos que echar en la maleta. Cada vez ocupan más espacio. ¿Para cuándo un estándar de conexiones? ¿Por qué cada uno tiene que ser de su padre y de su madre? Incluso en una misma marca cambian los conectores. Y cuando parecía que conexiones estilo USB empezaban a generalizarse, pues comienzan a poner diferentes conectores micro USB. Claro, siempre es bueno para ganar dinero. Los accesorios y cables siempre son caros y las marcas no van a renunciar a ese dinerito.
p.s. Hablando de enchufar cargadores, puedes usar los cargadores españoles de dos clavijas en Inglaterra e Irlanda sin necesidad de adaptador. Sólo tienes que usar el conocido truco del bolígrafo bic, o del boli bic. Necesitamos la tapa de un boli bic, o algo similar, de plástico mejor. La introducimos en al agujero central del enchufe, ése que está un poco más arriba. Este agujero no es más que un seguro para desbloquear los otros dos agujeros. Hurgamos hasta que se abra la trampilla y metemos tranquilamente nuestro enchufe. Una vez dentro, pues se puede quitar tranquilamente la tapa. Fácil, sencillo, para toda la familia.
Las contraseñas ,esa tortura para todos los usuarios de internet, o si me apuras, de todos los usuarios de ordenadores, o incluso de tecnología… Tienes que acordarte del pin de tu teléfono móvil, de tu tarjeta de crédito, de tu contraseña para entrar en el ordenador del trabajo, de las de las múltiples cuentas de correo, de los múltiples servicios Web 2.0… ¡un montón!.
Además tienes que pensar que sean unas contraseñas seguras, largas, mezclando números y letras, y por lo tanto difíciles de recordar. Y no sólo eso, tienes que cambiarlas a menudo para que no te las puedan coger. Algo muy engorroso para la mayoría de usuarios, que pueden tener fácilmente que acordarse de quince o veinte contaseñas.
¿Qué hacemos entonces? Mucha gente no respeta ninguna de estas cosas que te recomiendan y pone siempre la misma contraseña, otros lo apuntan en un papelito, y lo meten cada vez que tienen que entrar en la página web, con la consecuente pérdida de tiempo cada vez que tienes que entrar en un sitio. Sin embargo los navegadores te permiten gestionar tus contraseñas de un modo seguro, pero ¿te fías de que no haya algún listo que se salte las protecciones? No, porque la paranoia, sobre todo si usas Internet Explorer, es grande.
Últimamente, lo que se lleva son los programas gestores de contraseñas, tú tienes una clave maestra, y el programa te va generando contraseñas seguras para los servicios que necesitas, sin necesidad de preocuparse de más. Aunque, ¿qué pasa si se estropea el ordenador y pierdes todas esas contraseñas que desconoces?
La verdad, hay un inmenso campo por delante para aunar seguridad y facilidad de uso en las nuevas tecnologías.
Después de más de dos años de funcionar a base de invitaciones ya nos podemos hacer fácilmente con una cuenta de gmail simplemente aquí
Recuerdo en 2004 cuando lo empecé a usar, gracias a una invitación de un amigo; al principio no le veía más ventaja que el tener mucha capacidad de almacenaje, sin embargo se ha ido convirtiendo en mi dirección de correo preferida, ya he olvidado que es usar otras cuentas, por no usar ni uso casi el Thunderbird o el Outlook, lo tengo todo en la red.
No voy a decir muchas de sus ventajas al agrupar conversaciones, realizar búsquedas o aplicar filtros, muchas de esas cosas las puedes hacer con clientes de correo electrónico, simplemente se han aplicado a un servicio de correo vía web con un buen interfaz y un diseño intuitivo. Simplemente me llama la atención que camino de los tres años de uso sigue siendo una versión beta, es decir, no es una versión definitiva, la usas sabiendo que no es todo lo estable que debiera. ¿En tres años no son capaces de dar una versión definitiva? ¿o es más cómodo no asegurar la estabilidad? Son misterios de la web 2.0 que no termino de entender.