Babel

Cartel de Babel

Una película que esperaba con muchas ganas, tantas que la he visto el día del estreno. Las anteriores películas del director: “Amores Perros” y “21 gramos” me fascinaron y esperaba impaciente ésta.

Es una película de pocos diálogos, y a mí personalmente no me parece tan complicada de estructura como “21 gramos”, se sigue con cierta facilidad, con tres historias bastante relacionadas, las dos caras de la situación en Marruecos, la de Brad Pitt y su mujer que le ha pegado un tiro, la de los niños marroquíes responsables del accidente y lo que les ocurre a los hijos de Brad Pitt con su niñera mexicana. La cuarta historia, la de la chica japonesa sordomuda, es preciosa, daría casi para otra película, pero parece un cuerpo extraño dentro de la película, está relacionada muy levemente con la historia principal y aunque trata del aislamiento y de cómo miran a los otros como extraños, no te pega demasiado con el resto de la película.

Grandes actuaciones de los personajes secundarios, muy naturales, no sé si serían profesionales o no, sobre todo en Marruecos, pero desde luego funcionan muy bien, igual que Cate Blanchett. Brad Pitt sobreactúa un poco pero no hace mal papel, no sé si será mérito del director el conseguir esos trabajos, pero desde luego se puede decir que chapó…

Es una película que engancha, aunque tiene algún altibajo, demasiados momentos de mirarse a los ojos sin hablar, pero que una vez has salido del cine te da para hablar y hablar, no sólo sobre como un pequeño accidente relaciona a gente de países que están a miles de kilómetros, ni sobre como miramos con odio al otro, sólo por ser diferente, y con más asco si es pobre… También sobre las cosas que realmente pasan y cómo no tienen casi nada que ver a cómo lo cuentan los medios de comunicación. También de los líos de los políticos, en fin que sin mucho texto te da para poder estar hablando un buen rato.

Me gustaría destacar la belleza de algunas imágenes, sobre todo en Japón, el momento en que la sordomuda visita una discoteca, una sensación curiosísima, y el final te pone el corazón en un puño. Ya lo decía más arriba, para mí esa historia casi daba para otra película por sí misma. También lo sorprendente y sangrante de la diferencia entre ricos y pobres, entre los turistas occidentales y la aldea misérrima marroquí, que sólo tiene teléfono en el bar y no tiene ni agua corriente. En fin, una película que recomiendo, sobre todo porque una vez has salido y la has reposado le ves mucha chicha. Vedla.

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