A mí no me digas que no se puede

«¿Hasta la polla? ¿Hasta la polla de qué, eh? ¿Tú sabes lo que es que te miren como un pobrecico? ¿O aguantar putas compasiones? ¿Que nadie quiera follar conmigo si no es pagando? ¿Que me tire una hora para ponerme un puto calcetín de mierda? ¡Pero mírame! ¿Tú sabes las que lío para meterme en la bañera? ¿Lo sabes? Porque se me quitan las ganas de bañarme, y no te digo ná ya limpiarme el culo… las virguerías que tengo que pasar pa limpiarme el culo. ¿Y de verdad te crees que no estoy hasta la punta de la polla? Primo, que yo te entiendo, ¿eh? Te juro que te entiendo. Pero no me digas que no se puede. A mí, a mí no me digas que no se puede…»

– Enrique Heredia, el Cuajo
El truco del manco.

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