El lobo de Wall Street

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Aprovechando que en España los miércoles vuelven a ser de verdad un día del espectador y que me he propuesto ver más películas este año en el cine, pues ayer me vi una película que desde el anuncio me llamaba. Martin Scorsese, drogas, sexo, desbarre. Me tenía casi medio ganado, pero viéndola no me ha decepcionado en absoluto.

Gran película que vuelve a repetir el esquema de «Uno de los nuestros» y «Casino» mezclado con «¡Jo, qué noche!» por los momentos alocados. Pero el esquema de presentar al personaje y sus compañeros de una manera subjetiva y su ascenso a la gloria para caer después es muy similar. Eso sí, visto por el lado del exceso pero sin asesinatos, simplemente un conjunto de gente un tanto idiota con afán de tener dinero, sexo y drogas hasta reventar. Sin mesura. Que Jordan Belfort era corredor de bolsa, no necesitaba pistola, solo dinero para comprar y labia para vender.

La película es técnicamente soberbia y francamente muy divertida, con escenas que el cine entero se desternilla de risa. Sí, esa escena, que si has visto la película sabes cuál es. Esa escena entre patética y auténticamente risible quizá es el momento más divertido de toda la película. A la vez te hace pensar un poco, cosa que me recuerda a Berlanga y Azcona. Pero no es la única escena así, se prodigan con cierta frecuencia escenas en las que no puedes evitar reír a mandíbula batiente con las salvajadas y excesos que se ven en la pantalla.

Esta película es Leonardo DiCaprio, que está grandioso. Sobreactuado, babeante, con caras, serio cuando corresponde, irónico o sarcástico la mayor parte de las veces. La película es su historia y contada por él, con las exageraciones que pueda llevar esa narración subjetiva y que el mismo te dice que está velada por su abuso de drogas y alcohol. Tampoco hay que desmerecer a Jonah Hill y los principales secundarios, que hacen una pandilla que adora a Jordan Belfort porque los ha sacado de una vida mediocre para subirlos a lo más alto. Por no hablar de la mujer de lujo que se «compra», una preciosa Margot Robbie que no lo hace nada mal en las discusiones, pero que tiene relativamente poco peso porque a Scorsese le gusta más las fiestas y los discursos en la agencia de Bolsa.

Realmente no deja de ser curioso como al principio de la película vemos a Leonardo DiCaprio y al personaje en que se va a acabar convirtiendo que no es más que otra versión de Matthew McConaughey, que hace además un descarnado resumen de cómo funciona la Bolsa en una escena corta pero fantástica que nos da el tono de la película y nos la resume.

Y desde allí comienza la locura, quizá a veces un tanto reiterativo en enseñarnos los excesos de las drogas y el alcohol, podría habernos ahorrado alguno, pero la película no se resiente ni se hace larga. Eso sí, es curioso como el final se hace un tanto pesado cuando se vuelve más realista y Jordan abandona las drogas y el alcohol. No sé si es solo cansancio o si refleja que sin ponerse su vida se le hacía mucho más aburrida a pesar del dinero.

Por supuesto el montaje es frenético y perfectamente mezclado con una banda sonora brutal de las que caracterizan a Scorsese. Muy buena película.

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