Generación nostalgia

La nostalgia, o como dicen en las películas estadounidenses de una manera muy cursi: los viejos tiempos, es una sensación poderosa. Es muy placentero recordar los momentos felices: cuando eras niño o más joven. Una sensación que te asalta con facilidad en mitad de tu vida cotidiana: cuando vuelves a un sitio en el que hace mucho que no has estado o cuando reorganizas tu casa y das un repaso a las cosas que tienes. Una sensación placentera pero que puede ser un poco agridulce como todas las veces que removemos el zurrón de nuestro pasado.

A veces esa nostalgia muta en algo peor, en melancolía, haciendo que pienses una y otra vez en las maneras en que podías haber hecho las cosas. Algo que no creo que sea muy sano y que realmente es tirando a inútil porque el pasado ya no existe y no se puede cambiar. O quizás miramos la felicidad del pasado porque el presente no nos satisface y en vez de usarlo como apoyo y recordar como hemos sido de felices lo tomamos como algo que no nos va a pasar de nuevo.  Aunque luego esas intuiciones nos traicionen y nos demos cuenta de que en una semana es difícil cambiar algo pero en un año pueden cambiar muchísimas cosas.

A pesar de este comienzo un tanto más serio, realmente quería de hablar de algo un poco más lígero y frívolo, como son las cosas en este blog. Concretamente me refería a la generación nostalgia en la que nos está conviertiendo la televisión y sobre todo internet. Recuerdo cuando era adolescente y Guillermo Summers empezaba a dar un uso interesante y divertido a los tremendos archivos de Televisión Española con programas más bien humorísticos como Mitomanía o Lo que en tiempos se llevó, que nos enseñaban el mundo de nuestros padres o abuelos, de los que quedan muestras en la web de TVE.

Ese gusto por la tele antigua y la idea de aprovechar el inmenso caudal de sus archivos se ha traducido en otros programas que reciclan esas ideas con algo menos de gracia como Viaje al centro de la tele o ahora pseudodocumentales como Ochéntame. También hay ideas algo más refrescantes relacionadas solo con la música como Cachitos de hierro y cromo.

Pero quizá lo más representativo sea Cuéntame, clara copia española de la muy interesante y también nostálgica Aquellos maravillosos años, serie favorita de mi niñez y quizá para mí el inicio de esta carrera televisiva por la nostalgia, a la que se apuntan también las cadenas privadas en sus aniversarios y algunos programas de relleno, aunque carecen del inagotable fondo de la televisión pública.

Sin embargo, esta segunda hornada de nostalgia televisiva, con tantas referencias a los ochenta, sea en programas y series, sea en anuncios, creo que ha venido de la mano de los sitios retro de internet. Y es que era muy goloso hacer recopilaciones de nuestra infancia como empezó en tiempos el señor Viruete en algunos de sus artículos —aunque ahora odia un poco a los mitoplastas ochenteros y tiene la teoría de que los ochenta son un agujero negro que lleva desde los setenta hasta bien entrados los noventa— o cuando GonzoTBA nos recordaba al Equipo A una y otra vez en su blog cuando todavía nos hacía reír. O ahora el exitazo que tienen blogs como Yo fui a EGB que han sacado dos libros simplemente enseñándonos cosas de nuestra infancia mientras nos preguntaban si nos acordábamos, como otros cuantos miles de entradas en cientos de miles de blogs, aunque no sé muy bien por qué han conseguido ese éxito. No tengo muy trabajada la blogosfera en inglés en estos temas, pero supongo que será parecido y habrá empezado antes, como casi todas las modas que llegan a España.

Parece que todo es un festival de recordar, pero además se recuerda siempre lo mismo, parece que no avanza y ahora en pleno 2015 no da la sensación de que intenten recordar demasiado cosas de los noventa. Parece que prefieran seguir recordando cosas de los ochenta, setenta o sesenta mientras el tiempo sigue pasando y nosotros recordamos en vez de vivir. Recordando y viviendo en el mismo bucle, en un presente volcado en un pasado más o menos remoto, sin traer aire nuevo. Y es que un poco de nostalgia y recuerdo es bueno, pero esa intensidad hace que no te preocupes por el presente y vivir.

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