Fidelidad o novedad

Las tarjetas de socio, los clubes, los cupones que te dan al consumir, los sellos para algo gratis… en general, todo lo que se usa para fidelizar a los clientes de una cadena de restaurantes, supermercados, centros comerciales, etc. es algo que en principio me parece fantástico. Está muy bien que por ir mucho a un sitio tengas ventajas o descuentos, una manera lógica de tratar al cliente y hacer que se sienta a gusto. Es más, te pasa de una manera natural si eres cliente habitual de un pequeño comercio. A veces te regalan algo en la frutería, o te invitan a una cerveza en el bar de siempre y normalmente te sientes el rey del mambo, lo agradeces muchísimo.

Pero me centraré en las cosas organizadas, estilo Ikea family, ClubVips , club Carrefour , Springfield u otros miles de ejemplos de tarjetas que te van dando descuentos para la siguiente vez que vaya además de algunas promociones puntuales. Es fantástico, según más veces vas, más descuento tienes y además suele ser en sitios que te gusta comprar porque si no ¿¡por qué te sacaste la tarjeta!?

Está muy bien hasta que te das cuenta de que al final no compras nada más que en esos sitios, que es un ahorro pero no deja de ser una jaula, te obliga a ir más veces de las que pensabas solo para que no se te pasen los descuentos y a rechazar otros sitios porque todavía no has gastado algo, aunque esos otros sitios también tengan ofertas.

Sí, ya sé que están hechos precisamente para eso, pero no deja de parecerme curioso como nos vamos alienando y pensando en los descuentos que me quedan en vez de pensar qué queremos y dónde lo podemos comprar. Porque a mí también me gusta mucho ver alguna tienda nueva u otros bares por aquello de no seguir siempre en la misma rutina.

Sí, sea por cercanía, por calidad o por vagancia, al final repites muchas cosas, tanto para comprar como para tomar algo y realmente la variedad de opciones que en principio te gusta tanto, al final no la usas y te pones tú solo las cadenas sin necesidad de fidelización adicional. ¡Cuántas veces habré rechazado la tarjeta de socio de FNAC porque quería tener más opciones para libros y tecnología y cuánto me habría ahorrado si la hubiera hecho la primera vez que me la ofrecieron! Porque al final he comprado muchísimo allí, pero por un no atarme inicial no he aprovechado los descuentos.

Eso sí, todavía no entenderé los cupones eso que te dan al pagar y que te hacen descuento en otra sección del centro comercial el mismo día, estilo El Corte Inglés. Por ejemplo, tú pagas una camisa y te dicen que en la sección de electrodomésticos puedes comprar una plancha con un 25 % de descuento ¡Vaya manera de tirar papel! Casi nunca te ofrecen algo que te resulte mínimamente interesante o razonable y además suele caducar el mismo día. Este tipo de cosas no me arrepiento de no utilizarlas porque realmente son bastante inútiles, un hacerte creer que buscan tus descuentos y fidelidad pero que es muy complicado hacerlo efectivo. A mí, lejos de hacerme pensar que me pierdo algo y que podría asociarme, me resulta molesto y un tanto tomadura de pelo.

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