La extraña persistencia de la primera impresión.

adelgazar

No sé si esto sobre lo que voy a escribir le pasa a más gente, si es habitual o es una de mis rarezas porque es un tema intrascendente, pero de los que no salen mucho en las conversaciones de bar. Me refiero a la impronta que deja la primera impresión del físico de una persona.

En este caso no me refiero a si alguien es feo o guapo, cosa que se juzga y olvida con cierta rapidez porque con el tiempo los feos te parecen menos feos y te acostumbras a los guapos. No, yo me refiero a considerar alguien gordo o delgado.

Para mí es algo clarísimo, la primera vez que veo a alguien lo catalogo inconscientemente como más gordo o delgado que yo —o de mi mismo peso— y ya puede cambiar mucho de peso que me cuesta muchísimo cambiarlo de zona. Si las primeras veces que trato con alguien me parece flaco pues puede haber engordado treinta kilos que inconscientemente pienso que es más delgado que yo. O al contrario, puede adelgazar bastante que siempre lo recordaré como aquel que pesaba más que yo. Y hablo de variaciones grandes de peso, no un par de kilos. Variaciones que, por otra parte, tampoco noto mucho en mí mismo si no me comparo con fotos de otros años o me pruebo ropa vieja.

Es cierto que esto me pasa más con gente que conozco de casi toda la vida, con la que tengo un trato más continuado. Quizá sea como tratar contigo mismo, que te vas viendo habitualmente y no notas el paso del tiempo —arrugas, canas, cambios de peso— porque es tan gradual y tan poco a poco que te cuesta apreciarlo. Pero también me pasa con personas que veo más esporádicamente o con gente famosa.

Realmente es un poco desesperanzador para el gordo que ha hecho cambios y sacrificios para adelgazar pero que para mí sigue siendo aquel que pesaba más que yo. Para los que engordan con el tiempo es una ventaja. Bueno, realmente es una categoría interna, no suelo decirlo en alto, así que les importará poco a unos o otros como los considero.

También he de decir que aunque me cuesta mucho cambiar de categoría a alguien, al final la realidad se impone por su propio peso. Aunque cuando haya conocido a alguien fuera más delgado que yo, si pasan los suficientes años estando más gordo que yo al final cambia la manera de pensar. Pero normalmente tienen que ser bastantes años en ese estado contrario para olvidar la primera impresión.

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