¡Vámonos al pueblo!

Mijares

La frase que encabeza este post es dicha con mucha ilusión por gran parte de los madrileños los fines de semana o durante las vacaciones. Supongo que será un sentimiento análogo para muchos urbanitas de gran parte del mundo. Ese deseo de desconectar, respirar aire puro y olvidarse de los problemas que implica vivir en una gran ciudad. Pues yo he de confesar una cosa: nunca he dicho eso con excesiva ilusión, es más, podría decir que prefiero un fin de semana urbano que ir a un pueblito o casa rural.

Probablemente me pase porque soy uno de esos madrileños que no ha tenido pueblo de abuelos porque por un lado de la familia se mudaban bastante por profesión y por el otro, cuando vinieron a Madrid vendieron todo y apenas lo visitaron de nuevo. Eso explica que haya perdido esa mística que tiene el pueblo cuando eres niño y te dejan asalvajarte en la casa del pueblo. Veranos en bici y sin control de los padres hasta la hora de la cena. Eso sí me daba algo de envidia cuando volvía al colegio en septiembre y mis compañeros me lo contaban. Algo que dejaban de contar cuando llegaba la adolescencia y primera juventud. En esas edades te apetece salir mucho y en un pueblo tienes muchas menos opciones y sobre todo, ¡te conoce todo el mundo!, así que no puedes hacer demasiadas cosas sin que se entere toda la gente. Eso sí, en esa edad las casas rurales y el pasar el fin de semana en un pueblo que no sea de nadie puede ser divertido y barato para montar fiestas en casas y disfrutar de tu pareja cuando no tienes casa propia.

Pero no me voy a cebar en cosas de cuando era un joven fiestero, voy a hablar más en general, en ir a pasar un fin de semana en el pueblo de algún conocido a dar paseos por el campo y tomar algo. Impepinablemente, a la hora de volver se oye que qué pena dejar el pueblo con lo a gustito que se está. Y yo no puedo evitar pensar para mis adentros que están locos. A ver, que los paseos está muy bien, y el saludar a la gente, y que pasen pocos coches pero… si me quedo más de tres días me pegaría un tiro. Que ya me sé de memoria los bares, el merendero, el frontón y el paseo a la piscina/ lo que toque que mole en invierno. No, yo ya me he aburrido, sería incapaz de vivir siempre viendo las mismas caras y en un sitio que en cuarto de hora ya lo he recorrido de arriba abajo dos veces. No, a mí no me engañan, les gusta su pueblo porque es suyo y se acuerdan de su infancia pero ¡más de una semana allí! prefiero que me torturen.

Definitivamente soy un urbanita gilipollas.

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3 comentarios en “¡Vámonos al pueblo!

  1. Para un fin de semana largo de cuando en cuando me vale. Más de una semana me aburro y para vivir pues creo que me pegaría un tiro. Bueno, a lo mejor no, que dicen que nos acostumbramos a todo pero me costaría bastante.

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