Palmeras en la nieve

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Película que no me apetecía nada, de esas que prejuzgas que va a ser malísima y aunque he tardado un mes en escribir la reseña, eso no ha sido culpa de la peli sino que por motivos diversos que he estado alejado de los ordenadores y escribir desde el móvil me da mucha pereza.

Esta película es una especie de «Memorias de África» a la española, aunque le hace falta tomar muchos potitos para crecer y llegar a ser una película tan grande. Simplemente de esperar una cosa horrorosa me quedé con una película correcta en la que se cruzan historias del pasado en Guinea que descubre Adriana Ugarte en el presente. Descubriendo que su tío y su padre tuvieron una vida muy intensa cuando Guinea Ecuatorial

Actrices muy guapas, actores también cañón, algo de amor, algo de romance, algo de sexo, algo de redescubrir nuestra historia y unos paisajes muy bonitos en una historia bastante convencional y muchas veces deslavazada.

¿Por qué?, porque no da sensación de paso del tiempo, porque la historia de descubrimiento tiene muchísimo menos peso que la principal y además se le nota mucho. Además alguna de las sorpresas te las esperas de lejos. También mezclan escenas bastante dramáticas pero que tampoco pareces entender mucho, parece que se hacen para impresionarte.

Vamos, es algo justito para pasar la tarde sin muchas exigencias, pero que las malísimas expectativas hicieron que saliera contento al encontrar algo mediocre. Bueno, y que ver a Adriana Ugarte y Berta Vázquez en pantalla grande siempre es agradable.

Eso sí, tengo cierta curiosidad por la novela.

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El despertar de la fuerza

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Esta crítica debería haberse colgado acabando el año y no empezándolo pero por líos variados, se sube ahora, aunque no esté tan de moda.

Ya decía en la crítica anterior que lo apropiado era hablar de esta película y por fin la vi en pantalla grande como toda persona de bien que se precie, más si todavía guardas como oro en paño muñecos de «La guerra de las galaxias» de cuando eras niño en los ochenta y esperaba con ganas cuando ponían la trilogía original en Navidad. De hecho la tengo comprada en VHS y en DVD, esta última incluyendo las tres que me hicieron tener mucha ilusión a principios de siglo aunque luego me dejaron un tanto frío. Solo me falta comprarla de nuevo en Bluray pero he conseguido contenerme y no comprar otra vez las mismas películas. En fin, que soy muy fan de estas películas.

Y bueno, «El despertar de la fuerza» tenía una pinta bárbara, con los personajes de siempre y esta vez con lógica, unos anuncios que generaban mucha expectación y unas grandes ganas de verla para quitarme la sensación tibia de la primera trilogía. Si aún no lo habéis visto no leáis porque posiblemente destripe alguna cosa que otra de la película.

Todo para encontrarme una nueva versión de la primera película casi punto por punto. Espectacular, sí, con uniformes que molan, con toques de humor y con maquetas y cosas de verdad que quedan mejor que todo hecho por ordenador pero que no me ha terminado de llenar porque era un nuevo Luke, un nuevo Han Solo, un nuevo Tatooine, un nuevo R2D2 y otras tantas cosas muy parecidas. Acepto que aparezca una nave cruzando la pantalla al comienzo de la peli, es el sello de la saga, pero quizá se parece demasiado. Y ya he visto muchas veces «La guerra de las galaxias», ser tan parecido y tantos guiños —aunque esta vez estén mucho mejor llevados que en la trilogía de los episodios I, II y III— hacen que pierdas un poco de chispa. Exceso de nostalgia quizá.

Espero que en las nuevas entregas acaben con los homenajes y arranquen la historia porque me resultaría interesante saber quién es Snooke, o quién es la monísima y buenísima Rey (Daisy Ridley) y por qué consigue ese dominio de la fuerza tan rápidamente. Quizá lo más incomprensible para mí es por qué los Rebeldes y el Imperio parece que han desaparecido pero se han reencarnado con otro nombre. Sobre todo porque siguen vivos muchos de los personajes de la saga original, en realidad no ha pasado tanto tiempo.

El malo pierde mucho al quitarse la máscara y tiene unos ataques de furia un tanto ridículos pero también hace cosas que molan un montón como parar un rayo láser en el aire, cosa que luego hace que te sorprenda que le vaya tan mal en el enfrentamiento final con Rey y Finn o depertares de androides. Eso sí, la fuerza vuelve a ser mucho más mística y hay un rollito Excalibur que mola bastante.

La entrega tiene un sabor agridulce, porque aunque sea visualmente muy atractiva y recuerdes más las pelis antiguas también le ves fallos que no se notaban tanto en otras y sobre todo, es poco original. Pero el personaje de Rey puede tener recorrido y se disfruta mucho si se ve con palomitas y pantalla grande, pero no sé cuánto es por todo lo que me gustaba las anteriores y cuanto por la película en sí.

Un paseo por el bosque

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Yo pensaba que esta crítica tendría que ser sobre la última de Alex de la Iglesia, o James Bond. O si nos ponemos serios y por ser este fin de semana, de la película que todos pensamos. Pero no, a veces el mundo es raro y acabas yendo al cine sin querer y viendo una peli que no esperabas.

Pero oye, sabiendo que son dos viejos monstruos de la interpretación como Robert Redford y Nick Nolte vas con una buena predisposición. Predisposición que se ve gratamente recompensada con una «Extraña pareja» yendo de acampada por el campo.

La película es agradable, graciosa y con unos paisajes por los Apalaches verdaderamente impresionantes de ver en pantalla grande.

La película arranca con un Robert Redford desubicado, que no sabe qué hacer a su edad y francamente traumatizado cuando tiene que asistir al entierro de un conocido con su mujer. Eso es el detonante de una aventura nueva antes de que sea tarde. Aventura que en su familia toman como locura porque ese recorrer ese sendero es algo que incluso jóvenes abandonan. Así que ante la imposibilidad de convencerle para que no lo haga consiguen que acepte hacerlo con al menos un acompañante. Acompañante que no encuentra hasta que recibe la llamada de un amigo de juventud con el que perdió el contacto hace mucho tiempo.

Tras esto arranca una aventura con múltiples bromas por los achaques de la vejez, las diferencias de carácter entre los dos y los recuerdos de una juventud más salvaje. A ratos francamente divertida, a ratos melancólica pero sin llegar a entristecer. Eso sí, nunca brilla demasiado, pero se ve con agrado.

Recomendable para un domingo tranquilo.

Del revés (Inside out)

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Las películas de Pixar tienen la singularidad de atraer tanto a niños como a adultos y sus estrenos son noticia. Sobre todo si es una historia original o una secuela de Toy Story. Esta película en especial viene a romper la «disneificación» y excesiva infantilización de los últimos estrenos de la compañía: Cars 2, Brave, Monstruos University… en los que los guiños para adultos escaseaban muchísimo y solo eran unas buenas películas para niños, sin ese plus que han tenido las grandes obras de este estudio, que aún infantiles, tenían una segunda lectura adulta muy aceptable. Aunque es una idea que me persigue en obras que después considero de las mejores de Pixar, como Ratatouille o Wall-e, se ve que tengo cierto prejuicio, que luego cambia al volver a verlas, no las veo tan infantiles como criticaba.

En esta película conocemos las peripecias de Riley, una niña de 12 años de Minnesota, y qué le pasa por la cabeza. En concreto nos enseña cinco emociones que controlan la sala central, es decir, el cerebro. Estas emociones son Alegría, Tristeza, Miedo, Ira y Asco, que se ocupan de las reacciones de Riley y cómo se va manejando por la vida. La primera emoción en aparecer es Alegría, que nos va contando como fueron llegando las demás mientras nos cuenta la niñez y primera infancia de Riley, su personalidad que se va formando y que describen acertadamente como islas en las que se van acumulando recuerdos. También como van llegando las emociones aunque la que tiene la voz cantante es alegría.

El problema es cuando llega un cambio tremendo en la vida de Riley, se tiene que mudar a San Francisco y abandonar todo lo que le gusta y a todas sus amigas. Un suceso que marca pero parece que Alegría lo solventará y no será tan grave hasta que pasa algo dentro del cuartel central. Tristeza empieza a tocar recuerdos fundamentales y los vuelve tristes, Alegría quiere evitarlo y los coge todos pero tiene un accidente y sale del cuartel central con ellos, desactivando las islas de la personalidad. Tristeza intenta sujetarla y va con ella a la zona de almacenamiento de recuerdos dejando a Ira, Miedo y Asco al mando y sin recuerdos esenciales que activen las diferentes áreas de personalidad de Riley, que lógicamente se comporta de una manera muy extraña.

A partir de aquí llega la peripecia de Alegría y Tristeza para volver al control central y devolver los recuerdos esenciales. Un paseo por las diferentes zonas del cerebro: los recuerdos, el pensamiento abstracto, la imaginación, el subconsciente, etc. Y durante el viaje comprenden que tienen que convivir, que la alegría no se puede conseguir si no hay tristeza.

La historia plantea de una manera muy asequible cómo se comporta nuestro cerebro y aunque simplifica, no lo hace tanto. La manera de presentar el control central y esas cosas me recuerda a veces a Érase una vez la vida pero es normal, usan metáforas parecidas. Una vez sentadas esas bases la historia se convierte en un viaje en que se descubre que todos los recuerdos están teñidos de varias emociones, con momentos en que vemos claramente con Riley va madurando y pasa de ser una niña a acercarse a una adolescente. Todo ello mediante un viaje por todo el cerebro que maravillará a los niños con carreras, saltos y sustos mientras a los mayores nos entristece reconocer cómo cambian las cosas al crecer y los pasos en los que vas matando al niño que eras para ser el adulto en que te conviertes. Una bella historia con final feliz.
Para mí es una película muy recomendable, aunque por poner defectos pues el provocar que los niños tengan asco al brécol y los vegetales, que no se mencione nunca a la racionalidad o la inteligencia, solo las emociones nos controlan y que cuando ponen las cabezas de otros protagonistas también incluyen a las de los animales con las mismas emociones que los humanos. Pero son detalles menores, esta es la mejor película Pixar desde Toy Story 3. Y trata también el tema de hacerse mayor y abandonar la niñez. La recomiendo.